
Por: Jonathan Brea
Hablar de salud pública no debe limitarse a estadísticas, presupuestos o infraestructuras. Hablar de salud es hablar de vidas, de familias y, sobre todo, de la capacidad del Estado para llegar a tiempo donde existe una necesidad. Bajo esa visión, la gestión del doctor Julio Landrón, director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud (SNS), viene impulsando una política de servicios más cercana a las comunidades y enfocada en la prevención y el fortalecimiento de la Red Pública.
Un ejemplo de esa visión es ChequéateRD, una iniciativa de profundo contenido humano y social impulsada por la primera dama Raquel Arbaje, quien ha convertido la prevención y detección temprana del cáncer en una causa de especial importancia. Desde su lanzamiento en 2021, el programa ha permitido tamizar y evaluar gratuitamente a más de 140 mil personas mediante 608 jornadas desarrolladas en diferentes puntos del territorio nacional.
Detrás de esas cifras hay algo mucho más importante: hombres y mujeres que han tenido acceso a evaluaciones para detectar oportunamente cáncer de mama, cervicouterino y próstata. Detectar una enfermedad a tiempo puede significar cambiar completamente el pronóstico de una persona. Por eso, llevar estos servicios directamente a las comunidades constituye una política pública con un enorme valor humano.
El trabajo conjunto de ChequéateRD con el Servicio Nacional de Salud, hoy dirigido por el doctor Julio Landrón, demuestra además que la salud pública puede salir de las paredes de los hospitales para acercarse a la población. La prevención debe ocupar un lugar fundamental dentro de cualquier sistema sanitario que aspire a ser moderno, eficiente y verdaderamente humano.
Pero esa visión de proximidad también se observa en el fortalecimiento de los hospitales. San José de las Matas (Sajoma) constituye un ejemplo. El Gobierno que encabeza el presidente Luis Abinader continúa realizando inversiones para ampliar la capacidad sanitaria de la Sierra y evitar que sus habitantes tengan que trasladarse constantemente hasta Santiago para recibir determinados servicios especializados.
En ese esfuerzo, Landrón informó una inversión de RD$75.5 millones para la renovación y equipamiento del Hospital Materno Infantil, además de anunciar la construcción de una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal y Materna (UCIN). No se trata únicamente de levantar o remozar estructuras: significa acercar capacidad de respuesta a las madres, los recién nacidos y las familias de toda esa zona.
Ahí está precisamente uno de los mayores desafíos de la salud pública dominicana: lograr que la calidad de los servicios no dependa del lugar donde vive una persona. Un ciudadano de una comunidad apartada merece las mismas oportunidades de recibir atención digna y oportuna que quien reside en una gran ciudad.
El presidente Luis Abinader ha colocado importantes recursos y esfuerzos en la transformación de la infraestructura sanitaria del país. Al frente del SNS, corresponde al doctor Julio Landrón convertir esa inversión en servicios, capacidad hospitalaria y respuestas concretas para los pacientes.
Su reto es enorme, porque administrar la principal red pública de salud significa enfrentar diariamente necesidades acumuladas durante años. Pero el camino correcto es precisamente este: prevenir antes que lamentar, fortalecer los hospitales, acercar los servicios especializados y reducir los traslados innecesarios de pacientes.
ChequéateRD y las inversiones realizadas en San José de las Matas representan dos dimensiones de una misma política: una que sale a buscar al ciudadano para prevenir enfermedades y otra que fortalece los centros de salud para responder cuando la población necesita atención.
La verdadera transformación de la salud no se mide únicamente por los hospitales que se inauguran. Se mide también por el cáncer que se detecta a tiempo, por la madre que puede recibir atención especializada cerca de su comunidad, por el recién nacido que encuentra una unidad preparada para salvarle la vida y por la familia que ya no tiene que recorrer kilómetros buscando una respuesta.
Ese debe continuar siendo el norte: una salud pública que llegue antes, llegue más cerca y, sobre todo, llegue a todos.