
Por: Yunior Fernández Marcano
Bonao, Monseñor Nouel.-Cuando la Policía Nacional actúa de forma incorrecta, se señala; pero cuando actúa con profesionalismo y apego al orden, es justo destacarlo.
Ese fue el caso del teniente coronel licenciado Juan González Faría, quien actuó de manera oportuna y correcta ante la actitud destemplada del profesor Teodoro Santos durante una manifestación.
El hecho ocurrió durante una protesta comunitaria celebrada en el distrito municipal de Juma Bejucal. Si bien los reclamos de la población se consideran legítimos haciendo eco del popular refrán «no se puede vestir un santo para desvestir a otro», el desarrollo de la actividad se desvirtuó.
Lo que inició como una vigilia pacífica que posteriormente derivó en una marcha, culminó en situaciones de caos, cuando un grupo de manifestantes intentó incursionar en la calle Duarte con la intención de paralizar el tránsito vehicular.
Ante esta situación, los agentes actuantes, bajo el mando del teniente coronel González Faría, procedieron al uso de bombas lacrimógenas para dispersar a la multitud y restablecer la fluidez del tráfico en la zona.
En respuesta a la intervención policial, varios manifestantes comenzaron a lanzar piedras y botellas contra las fuerzas del orden. En medio de los altercados, la policía procedió a la detención del dirigente político de la Fuerza del Pueblo, Juan Vásquez. Fue en ese preciso instante cuando el profesor Teodoro Santos irrumpió en el lugar de manera prepotente y agresiva, encarándo directamente al oficial a cargo.
A pesar de la tensión inicial, el dirigente gremial reevaluó la situación de manera sensata, reconociendo el argumento y la razón del coronel González Faría. El incidente concluyó en un ambiente de diálogo fraternal y de entendimiento mutuo entre las partes.