
La búsqueda de mayor rendimiento y masa muscular podría tener un costo inesperado: el especialista Pablo Payero advierte que los esteroides anabólicos y otras sustancias androgénicas pueden acelerar la calvicie en personas con predisposición genética, tanto en hombres como en mujeres.
SANTO DOMINGO. – El uso de esteroides anabólicos, testosterona y otras sustancias destinadas a aumentar el rendimiento físico puede acelerar la pérdida del cabello en personas con predisposición genética a la alopecia androgenética, advirtió el doctor Pablo Payero, especialista en tricología y microinjerto capilar de Nutrihealth Medicina.
El especialista explicó que la pérdida del cabello no necesariamente comienza con una caída evidente, sino con un proceso denominado miniaturización de los folículos, mediante el cual los cabellos se vuelven progresivamente más finos y pequeños, hasta que el folículo puede llegar a fibrosarse y perder su capacidad de producir cabello.
Payero llamó especialmente la atención sobre las personas que acuden al gimnasio y recurren a andrógenos, testosterona o esteroides anabólicos con el propósito de aumentar su masa muscular y rendimiento físico, debido a que estas sustancias pueden incrementar la actividad hormonal relacionada con la alopecia.
“Si tú vas a ser calvo y te estás poniendo un andrógeno, te lo acelera”, explicó el especialista al referirse a quienes ya poseen una predisposición genética a la pérdida del cabello.
El médico precisó que sustancias como la testosterona y determinados esteroides anabólicos pueden incrementar la actividad androgénica y, en personas susceptibles, acelerar un proceso de alopecia que posiblemente se habría manifestado más adelante o de manera menos pronunciada.
La genética puede marcar la diferencia.
De acuerdo con Payero, la alopecia androgenética está principalmente relacionada con la predisposición genética y la acción de los andrógenos.
Explicó que algunas personas presentan una mayor sensibilidad de los receptores frente a la dihidrotestosterona (DHT), una hormona derivada de la testosterona, lo que puede hacer que sus folículos sean más susceptibles a la miniaturización.
Por ello, el efecto de sustancias que incrementan los niveles de testosterona o la actividad androgénica no necesariamente será igual en todas las personas, sino que dependerá, entre otros factores, de su predisposición genética.
“Todo lo que te haga aumentar el nivel de DHT te va a sacar el cabello”, señaló Payero, al explicar el mecanismo hormonal que, según indicó, interviene en la reducción progresiva del tamaño y la capacidad productiva de los folículos.
Las mujeres tampoco están exentas
El especialista advirtió que este fenómeno no es exclusivo de los hombres. Las mujeres que utilizan esteroides anabólicos, particularmente aquellas que recurren a estas sustancias para mejorar su desempeño en el fisiculturismo, también pueden experimentar alteraciones asociadas al incremento de los andrógenos.
Payero explicó que un aumento de testosterona puede producir diferentes cambios físicos y hormonales y, en mujeres predispuestas, favorecer la aparición de un patrón de alopecia androgenética.
La prevención debe comenzar antes de que el folículo pierda su capacidad.
Uno de los principales llamados del especialista es no esperar a que la pérdida del cabello sea evidente para buscar una evaluación médica.
Payero explicó que la etapa inicial puede identificarse mediante la miniaturización de los folículos, incluso cuando la persona todavía conserva una cantidad considerable de cabello.
Según indicó, mientras los folículos permanecen vivos existen alternativas terapéuticas destinadas a conservarlos; Sin embargo, cuando el proceso avanza y estos se fibrosan, las posibilidades de recuperación mediante tratamientos médicos disminuyen considerablemente y puede ser necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos.
“Si tú te das cuenta temprano de que estás teniendo alopecia, pérdida de cabello, eso se puede revertir”, sostuvo.
El estrés puede influir en la cantidad de cabello que se pierde.
Payero también hizo una precisión sobre el estrés. Aunque se explicó que el estrés no constituye por sí solo la causa de la alopecia androgenética, sí puede influir en la cantidad de cabello que pierde una persona y favorecer que el problema se manifieste más temprano en quienes ya tienen una predisposición.
El especialista recomendó evaluar cada caso de manera individual antes de iniciar cualquier tratamiento, especialmente cuando existe antecedente familiar de calvicie o cuando la persona utiliza sustancias hormonales destinadas a mejorar su rendimiento físico.