
Propone plan de austeridad y ampliar decisiones estructurales ante impacto del conflicto internacional.
El Partido de la Liberación Dominicana reafirma ante el país su compromiso con la estabilidad económica, la protección del poder adquisitivo de las familias dominicanas y la construcción de soluciones responsables frente a los desafíos que enfrenta la nación.
En ese marco, hemos escuchado y analizado con detenimiento la alocución del Presidente de la República sobre el impacto de la situación internacional y el aumento de los precios del petróleo en el que expresó su intención de preservar la estabilidad macroeconómica, fiscal y social, además de anunciar medidas para mitigar los efectos inmediatos y el compromiso con la inversión pública. Ese enfoque es necesario.
Sin embargo, al evaluar el mensaje en su conjunto, el pueblo recibió una explicación del contexto y de las acciones de corto plazo, pero no una definición suficiente de cómo se abordarán las causas estructurales de nuestra vulnerabilidad.
El discurso presidencial reconoce que se trata de un choque externo que generará presiones sobre la energía, el transporte y los alimentos. Pero precisamente en contextos como estos es donde se define la calidad de la respuesta interna.
Si bien el origen del shock es externo, la forma en que se distribuyen sus efectos depende de las decisiones que se tomen a nivel nacional por el gobierno.
En ese sentido, el Partido de la Liberación Dominicana establece con claridad: el esfuerzo que exige este momento no puede recaer de manera desproporcionada sobre la población y las empresas. Si a las familias se les pide asumir mayores costos en transporte, electricidad y alimentos, y al sector privado hacer reajustes, el Estado también debe asumir su parte con disciplina y ejemplo.
Por ello, el PLD plantea con firmeza la necesidad de un Plan Nacional de Austeridad. No como una declaración, sino como una acción concreta y verificable.
Un plan que implique:
• Reducción real del gasto corriente no prioritario.
• Eliminación de excesos en publicidad, alquileres y estructuras innecesarias.
• Revisión de programas de baja efectividad.
• Y una priorización estricta del uso de los recursos públicos.
La sostenibilidad fiscal no puede descansar solo en subsidios y ajustes de precios; requiere decisiones claras de orden y el uso eficiente de los recursos del Estado.
Debemos ser claros: La estrategia anunciada es, en esencia, reactiva, transitoria y limitada frente a problemas estructurales de la economía dominicana.
Administra el impacto inmediato, pero no corrige las causas de fondo, la economía dominicana enfrenta vulnerabilidades:
Primero, una alta dependencia energética externa. Importamos prácticamente la totalidad del petróleo que consumimos.
Segundo, persisten elevados niveles de pérdidas y transferencias fiscales que limitan el espacio para la inversión pública. El presidente reconoció que el año pasado se subsidió el sector eléctrico con 105,000 millones de pesos.
Tercero, un modelo de transporte intensivo en combustibles, que concentra alrededor del 54% del consumo del petróleo. Este último punto es determinante. Porque más de la mitad de la vulnerabilidad energética del país se concentra en el transporte.
Y eso implica que:
• gran parte de los subsidios terminan financiando ineficiencias.
• el costo del transporte impacta directamente el costo de vida.
• y sin una reforma del transporte, cualquier política será insostenible.
A esta realidad se suma un elemento que impacta de manera directa a la población: la situación del sector agropecuario.
Esta crisis encuentra al campo dominicano en una condición de debilidad acumulada por el abandono del gobierno del PRM: aumento en los costos de producción, fertilizantes, pesticidas, herbicidas, maquinarias, transporte e insumos energéticos y mayor dependencia de importaciones, con una reducción de la autosuficiencia alimentaria.
Y esto tiene una consecuencia directa y cotidiana: el aumento en el precio de los alimentos que hoy acumula una inflación del 75 % con respecto al 2019.
Hoy las familias dominicanas lo sienten cuando compran arroz, pollo, habichuelas, plátanos, yuca y vegetales. Por eso, el apoyo al sector agropecuario no puede limitarse a medidas coyunturales. Debe formar parte de una estrategia sostenida de fortalecimiento productivo y seguridad alimentaria.
El enfoque actual evidencia cuatro debilidades principales:
· Primero, un predominio de subsidios sobre reformas.
· Segundo, la ausencia de una política integral de transporte.
· Tercero, la falta de una hoja de ruta clara de transición energética.
· Cuarto, el debilitamiento progresivo del sector agropecuario, que ha reducido la capacidad productiva nacional y hoy agrava el impacto de esta crisis en la mesa de los dominicanos.
Frente a esto, el PLD propone una estrategia en cuatro niveles:
Primero: medidas inmediatas. Subsidios focalizados y temporales, priorizando transporte público, producción agrícola y hogares vulnerables. Transparencia total del costo fiscal. Y protección directa al sector agropecuario, mediante apoyo a insumos, financiamiento preferencial y monitoreo de costos.
Segundo: ajuste estructural. Reducción de pérdidas del sistema eléctrico, revisión del esquema de subsidios y fortalecimiento institucional. Y, de manera prioritaria, transformación del sistema de transporte, mediante electrificación progresiva, renovación del parque vehicular e integración del sistema de movilidad siguiendo el plan que dejamos en marcha de movilidad urbana sostenible.
Tercero: transformación estratégica. Continuar acelerando las energías renovables, uso estratégico del gas natural y desarrollo de una política energética orientada a la sostenibilidad y la seguridad, ampliando Punta Catalina.
Cuarto: fortalecimiento productivo y seguridad alimentaria. Impulsar una política integral de apoyo al sector agropecuario orientada a reducir costos, aumentar la producción nacional y disminuir la dependencia de importaciones.
El Gobierno ha optado por mitigar los efectos parciales del shock, sacrificando el bolsillo de la población sin mostrar intención de austeridad gubernamental.
El PLD presenta un plan para corregir las causas que hacen que estas crisis terminen afectando a la gente. Porque la estabilidad es necesaria, pero no basta.
La República Dominicana necesita políticas que respondan al presente para salvaguardar el futuro. Y necesita, en este momento, una señal clara: austeridad en el Estado, eficiencia en el gasto y decisiones estructurales que reduzcan la vulnerabilidad del país.