
La “Reina de la Salve” dedicó su vida a preservar los cantos ancestrales, los atabales y la identidad afrodominicana, consolidándose como símbolo vivo del folclore nacional y referente cultural de Santo Domingo Norte.
Santo Domingo Norte. – El exregidor y gestor cultural José Manuel López expresó profundo pesar por el fallecimiento de la artista y portadora de tradiciones Enerolisa Núñez, reconocida como la “Reina de la Salve”, cuya trayectoria se convirtió en uno de los pilares más sólidos del folclore dominicano contemporáneo.
Conmovido por la noticia, López aseguró que la partida de la intérprete trasciende la pérdida de una cantante: “Se nos va una guardiana de la memoria colectiva, una mujer que no solo cantaba, sino que invocaba la historia espiritual y cultural de nuestra gente. Con ella, el país pierde una voz que mantenía vivos los atabales, los rezos y la identidad de Villa Mella”.
Desde Santo Domingo Norte, el dirigente comunitario recordó que Núñez dedicó cada etapa de su vida a la preservación de las manifestaciones afrodominicanas, consolidándose como heredera directa de saberes transmitidos por generaciones en Villa Mella, cuna de cofradías, salves y cantos rituales que hoy forman parte esencial del patrimonio cultural del país.
“Muy lamentable la forma en la que la perdemos. Enerolisa luchó hasta el final por sostener la tradición, por enseñar a los jóvenes y por hacer comunidad a través de la música. Fue la voz más alta de la salve y un símbolo de resistencia cultural”, enfatizó.
López rememoró además la participación constante de la artista en la iniciativa “Tarde de Son”, celebrada en el Parque Matías Ramón Mella, espacio que se había consolidado como punto de encuentro familiar y escenario de promoción del son, el pri-prí y otras expresiones autóctonas. Allí, junto a agrupaciones y músicos de la zona, Núñez reafirmaba su compromiso con la transmisión viva del folclore.
Durante décadas, la intérprete lideró la agrupación Enerolisa y La Salve de Mata Los Indios, llevando los cantos y rezos tradicionales a escenarios nacionales e internacionales sin desprenderse de sus raíces comunitarias. Su trabajo también quedó plasmado en producciones audiovisuales que resaltan la herencia africana de la cultura dominicana, como las películas Cocote y Hasta la Raíz, donde su presencia aportó autenticidad y profundidad espiritual a la narrativa.
En el ámbito musical popular, su colaboración con el merenguero Kinito Méndez marcó un hito con la fusión de salve y merengue “A palo limpio”, propuesta que acercó los ritmos tradicionales a nuevas generaciones y amplió el alcance de su legado.
A sus 74 años, Enerolisa Núñez deja cuatro hijos, dos de ellos integrantes activos de su agrupación, así como una extensa comunidad artística que hoy llora su partida. Su sepelio se realizará en su residencia, en la comunidad de Mata Los Indios, donde vecinos, músicos y gestores culturales le rendirán homenaje. Sus restos serán sepultados este domingo al medio día.
Para López, el impacto de su muerte amerita un reconocimiento institucional. “Debió declararse un día de duelo municipal. Enerolisa no fue solo una artista local; fue un ícono de dimensión nacional y mundial. Su legado nos obliga a proteger y fortalecer nuestras raíces”, subrayó.
Con su partida, la cultura dominicana pierde una de sus voces más auténticas, pero su canto hecho de fe, tambor y memoria seguirá resonando en cada celebración comunitaria, recordando que la identidad también se construye desde la tradición.